Guía de comunicación
Las horas siguientes a la muerte
- Interlocutor
- Padres
- Dominio
- Últimos días
- Momento
- Inmediatamente después
Que la familia pueda despedirse a su manera, sin prisa, y que salga de allí con lo que va a querer conservar y con la información práctica que va a necesitar.
Cuándo usarla
En las horas que siguen a la muerte del niño, tanto en el hospital como en el domicilio. Es un tiempo que suele gestionarse con prisa administrativa y que en cambio es determinante para el duelo posterior.
Pasos
- Retirar los dispositivos que ya no hacen falta y adecentar al niño y la habitación antes de que entren, si no estaban presentes.
- Ofrecer tiempo a solas, sin plazo. Explicar cómo avisar cuando quieran algo y salir de la habitación.
- Ofrecer participar en el aseo y en vestirlo. Para muchas familias es el último acto de cuidado y ayuda mucho, aunque conviene ofrecerlo sin insistir.
- Ofrecer recuerdos si encaja con sus valores: Un mechón de pelo, la huella de la mano o del pie, una fotografía, la pulsera identificativa, un dibujo suyo. Si dudan, guardarlos y decirles que estarán disponibles si más adelante los quieren.
- Preguntar por los hermanos y ofrecerles la opción de ver el cuerpo, preparándolos antes con una descripción concreta de lo que van a ver.
- Preguntar por ritos religiosos o culturales y facilitarlos, incluidos los que impliquen manipular el cuerpo de una forma determinada o en un plazo concreto.
- Acompañar en los trámites por escrito, porque en ese estado nadie retiene instrucciones habladas.
- Acordar un contacto posterior y darles el nombre y el teléfono de la persona del equipo que los llamará.
Frases útiles
- Quédense todo el tiempo que necesiten. No hay ninguna prisa.
- Si quieren, pueden lavarlo y vestirlo ustedes. Yo les ayudo si prefieren.
- Podemos guardarle un mechón de pelo y la huella de su mano. No tienen que decidirlo ahora: Lo guardamos y si lo quieren, se lo damos.
- Sus hermanos pueden verlo si quieren. Les explico antes cómo lo van a ver.
- Hay algo que en su familia sea importante hacer ahora.
- Les voy a dejar por escrito los pasos que hay que dar, porque ahora es imposible retener nada.
- Le voy a llamar dentro de unas semanas, no para nada oficial, solo para saber cómo están.
- Ha sido un privilegio cuidar a su hijo.
Frases que evitar
- Necesitamos la habitación.
- Cuando puedan, hay que ir firmando los papeles.
- Es mejor que no lo vean así.
- Los niños no deberían ver esto.
- Ya pueden descansar ustedes también.
- Hay que pasar página.
Si preguntan
- Podemos llevárnoslo a casa
- Depende de la normativa local y conviene conocerla de antemano en lugar de improvisar. Si es posible, facilitarlo. Si no lo es, explicarlo con claridad y sin culpar a la burocracia en abstracto, y ofrecer las alternativas reales que existan.
- Qué hacemos ahora
- Dar los pasos concretos, por escrito, en orden y con teléfonos: Certificado, funeraria, registro. Y decir explícitamente lo que no hay que hacer con prisa. Ofrecer también avisar a la escuela y a quien ellos decidan, porque hacer esas llamadas es de las cosas que más cuestan.
- Van a olvidarse de él
- Responder con concreción y no con promesas genéricas: No. Nosotros nos acordamos de todos los niños que hemos cuidado. Y decir el nombre del niño en voz alta al hablar de él, ese día y en los contactos siguientes, es la forma más real de demostrarlo.
Por edad
- Hermanos
- Se les ofrece ver el cuerpo con preparación previa concreta: Estará frío al tocarlo, no se moverá, tendrá los ojos cerrados. Se les permite tocarlo si quieren, dejarle un dibujo o un juguete, y se respeta si prefieren no entrar. Ambas decisiones son válidas y hay que decírselo.
Errores frecuentes
- Marcar plazos para estar con el cuerpo
- Empezar por los trámites administrativos
- No ofrecer recuerdos, o descartarlos por suponer que no los querrán
- Impedir que los hermanos vean el cuerpo
- No preguntar por ritos religiosos o culturales
- Despedir a la familia sin acordar un contacto posterior
- No volver a llamar nunca
Perla clínica
Una llamada del equipo a las pocas semanas y otra en el primer aniversario cuestan muy poco y tienen un valor enorme. Lo que transmiten no es información: Es que su hijo existió, que importó y que no se ha olvidado.
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