Guía de comunicación
La conversación telefónica y a distancia
- Interlocutor
- Padres
- Dominio
- Familia y entorno
- Momento
- En el seguimiento domiciliario
Resolver el problema concreto, evitar un traslado innecesario y dejar a la familia con una instrucción clara y con la seguridad de que puede volver a llamar.
Cuándo usarla
En el seguimiento domiciliario, en las llamadas nocturnas y cuando la familia consulta a distancia. El teléfono sostiene la atención en casa y es también donde más malentendidos se producen, porque falta todo lo que no es la voz.
Pasos
- Identificarse siempre con nombre y equipo, aunque se haya hablado el día anterior, porque en una urgencia la familia no reconoce las voces.
- Confirmar con quién se habla y dónde está el niño en ese momento.
- Preguntar de entrada qué es lo que más les preocupa ahora mismo, en lugar de empezar por un interrogatorio clínico ordenado.
- Dejar hablar sin interrumpir el primer minuto completo. Al teléfono el impulso de interrumpir es mucho mayor y la información se pierde.
- Compensar la falta de imagen preguntando por lo observable: Cómo respira, cuántas veces, cómo tiene el color, está despierto, se queja, cuándo fue la última medicación.
- Verbalizar los silencios propios, porque al teléfono un silencio se interpreta como que se ha cortado o como mala noticia: Estoy pensando, deme un segundo.
- Dar una sola instrucción por vez y pedir que la repitan. Nunca dar tres cosas seguidas.
- Cerrar siempre con un plan explícito: Qué hacer ahora, qué vigilar, cuándo volver a llamar sin dudarlo y qué señales obligan a llamar de inmediato.
Frases útiles
- Soy tal, del equipo de cuidados paliativos. Con quién hablo.
- Cuénteme qué es lo que más le preocupa ahora mismo.
- Estoy aquí, siga.
- Deme un segundo que estoy pensando.
- Le voy a pedir una sola cosa ahora: Dele la dosis de rescate que tiene preparada.
- Me lo repite para asegurarme de que me he explicado bien.
- Voy a llamarles dentro de treinta minutos para ver cómo va.
- Ha hecho muy bien en llamar. Llame otra vez las veces que haga falta.
Frases que evitar
- Eso es normal, no se preocupe, sin haber preguntado nada.
- Vaya a urgencias, como respuesta por defecto.
- Ahora no puedo, llame mañana.
- Eso ya se lo explicamos.
- No debería haber llamado por esto.
- Tranquilícese.
Si preguntan
- Creo que se está muriendo, qué hago
- Bajar el ritmo de la voz y dar estructura: Estoy con usted. Dígame cómo respira y si parece que tiene dolor o está tranquilo. Después, instrucciones muy simples de una en una, recordar que no hay que llamar a la ambulancia si esa era la decisión acordada, y anunciar quién va a ir y cuándo. Mantener la llamada abierta si es posible.
- Le doy el rescate o espero
- Responder con claridad y sin ambigüedad, que es lo que necesitan en ese momento: Déselo ahora. Está pautado precisamente para esto y no le va a hacer daño. Y añadir lo que casi siempre está detrás de la duda: No se está pasando de dosis, ni le está haciendo adicto, ni le está adelantando nada.
- Perdone que le moleste otra vez
- Desactivar la culpa de forma explícita cada vez que aparezca, porque si no dejan de llamar: No molesta en absoluto. Este teléfono está exactamente para esto, y prefiero mil veces que llame de más a que aguante en casa preocupado.
Por edad
- Cualquier edad
- Si el niño está consciente y puede hablar, merece la pena pedir hablar unos segundos con él. Cambia por completo la calidad de la información y le confirma que también cuenta para el equipo.
Errores frecuentes
- No identificarse al empezar la llamada
- Interrumpir en los primeros segundos
- Dar varias instrucciones seguidas sin comprobar que se han entendido
- Derivar a urgencias por defecto en lugar de resolver por teléfono lo resoluble
- No cerrar con un plan y con criterios claros para volver a llamar
- No devolver la llamada cuando se ha prometido
Perla clínica
Al teléfono desaparece todo lo que no es la voz, así que hay que compensar de forma consciente: Nombrar lo que se está haciendo, verbalizar los silencios y pedir que repitan las instrucciones. Y la última frase de la llamada debería ser siempre una invitación explícita a volver a llamar.
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