Guía de comunicación
Hablar con el adolescente sobre su enfermedad
- Interlocutor
- Adolescente
- Dominio
- Emocional
- Momento
- Durante todo el proceso
Que tenga la información que quiera tener, el control que pueda ejercer y un espacio propio donde decir lo que no dice delante de sus padres.
Cuándo usarla
Siempre que haya un paciente adolescente. Es el grupo peor comunicado de toda la pediatría: Demasiado mayor para que se le hable como a un niño y demasiado joven para que se le trate como a un adulto, así que a menudo no se le habla en absoluto.
Pasos
- Establecer desde el principio, y delante de los padres, que a partir de cierta edad una parte de la consulta se hace a solas. Presentarlo como la norma, no como una excepción para él.
- Explicar los límites de la confidencialidad de forma clara antes de que cuente nada: Lo que hablemos queda entre nosotros salvo que haya riesgo para tu vida, y si tengo que contar algo te lo diré antes.
- Preguntar directamente cuánto quiere saber y qué prefiere no saber, y respetarlo. Que no quiera saberlo todo es una opción legítima.
- Preguntar cuánto quiere decidir y en qué. Muchos quieren decidir cosas concretas y aparentemente menores: El horario, la vía, qué se les dice a sus amigos.
- Dirigirse a él y no a sus padres cuando esté presente. Es un error tan elemental como frecuente y se detecta de inmediato.
- Preguntar por lo que le importa a él y no solo por los síntomas: Los amigos, el cuerpo, los estudios, la pareja, la sexualidad, el aspecto físico. La caída del pelo o el aumento de peso por corticoides pueden pesarle más que el pronóstico.
- Ofrecer herramientas de planificación anticipada escritas para adolescentes, que suelen aceptar mejor de lo que los adultos esperan.
- No forzar. Si no quiere hablar, dejar claro que la puerta sigue abierta y volver a ofrecerlo en otra ocasión.
Frases útiles
- A partir de tu edad hago una parte de la consulta a solas con el paciente. Es lo normal.
- Lo que hablemos aquí queda entre nosotros. Si algo tuviera que contarlo, te avisaría antes.
- Cuánto quieres saber. Hay gente que lo quiere todo y gente que prefiere solo lo importante. Las dos cosas están bien.
- Qué es lo que más te preocupa ahora mismo.
- Qué te gustaría poder hacer esta semana que ahora no puedes.
- Hay algo que no te atreves a preguntar delante de tus padres.
- Esta decisión es tuya. Yo te doy mi opinión, pero decides tú.
- No tienes que protegerlos a ellos. Ese no es tu trabajo.
Frases que evitar
- Eres muy joven para pensar en eso.
- Mejor que lo hablen tus padres.
- Tienes que ser positivo.
- Otros lo llevan peor.
- A tu edad no deberías preocuparte de estas cosas.
- No te pongas así.
- Ya te lo explicarán tus padres.
Si preguntan
- Voy a morir
- No esquivarlo. El adolescente suele saber la respuesta y lo que está comprobando es si se le dice la verdad: Puede ser que sí. La enfermedad está avanzando y ya no tenemos tratamiento que la pare. Qué has pensado tú sobre esto. Y después escuchar mucho más de lo que se habla.
- No quiero seguir con el tratamiento
- No responder ni con alarma ni con presión. Explorar: Cuéntame qué es lo que peor llevas. Muchas veces no quiere abandonar el tratamiento, sino que se le quite un efecto adverso concreto o que se le respete un horario. Cuando el rechazo es real y razonado, hay que tomarlo en serio, hablarlo con los padres y buscar apoyo del equipo.
- No quiero que mis padres se enteren de esto
- Respetar la confidencialidad dentro de los límites que se hayan explicado antes, y trabajar para tender el puente: Eso queda entre nosotros. Y déjame preguntarte por qué no quieres que lo sepan, porque a lo mejor podemos encontrar la forma de contárselo que a ti te sirva.
Por edad
- De 12 a 14 años
- Empieza a necesitar espacio propio pero aún se apoya mucho en los padres. Se introduce el tiempo a solas de forma progresiva, primero unos minutos al final de la consulta.
- De 15 a 18 años
- Capacidad de juicio a menudo equiparable a la del adulto para su propio tratamiento. Debe participar plenamente en las decisiones, y su disidencia razonada pesa. La confidencialidad se vuelve central.
Errores frecuentes
- Hablar con los padres delante de él como si no estuviera
- No ofrecer nunca tiempo a solas
- No explicar los límites de la confidencialidad antes de que hable
- Interpretar el silencio o la aparente indiferencia como que no quiere saber
- Ignorar lo que le importa de verdad: El aspecto, los amigos, la autonomía, la sexualidad
- Excluirlo de las decisiones sobre su propio tratamiento
Perla clínica
El adolescente que parece no querer hablar muchas veces está protegiendo a sus padres: Ha aprendido que cuando saca el tema, su madre llora. Ofrecerle un espacio a solas resuelve eso de golpe, y a menudo el que no quería hablar habla durante media hora.
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