Guía de comunicación
Hablar de la muerte con el niño
- Interlocutor
- Niño
- Dominio
- Emocional
- Momento
- Cuando el niño lo plantea
Que el niño no se quede solo con lo que ya intuye. El daño no lo produce la información, sino descubrir que los adultos que lo quieren le mienten justo cuando más los necesita.
Cuándo usarla
Cuando el niño pregunta directamente, cuando habla de la muerte a través del juego o del dibujo, o cuando el equipo detecta que ya lo sabe y nadie se lo ha confirmado. Casi nunca es la primera conversación del proceso, sino una que se ha ido posponiendo.
Pasos
- Hablar antes con los padres y llegar a un acuerdo. Si no lo hay, trabajar primero con ellos: Nunca se le cuenta al niño algo a espaldas de sus padres.
- Elegir un momento tranquilo, sin procedimientos pendientes y sin prisa, y ponerse a su altura física.
- Devolver la pregunta antes de responderla: Qué has pensado tú sobre eso. La respuesta indica exactamente en qué nivel hay que situarse.
- Responder solo lo que ha preguntado, con palabras concretas y verdaderas, sin adelantar información que no ha pedido.
- Usar la palabra morir, no eufemismos. Explicar de forma concreta lo que significa: El cuerpo deja de funcionar, ya no respira, ya no siente dolor.
- Desmentir explícitamente la culpa aunque no la haya mencionado, sobre todo por debajo de los siete años.
- Preguntar qué es lo que más le preocupa, porque casi nunca es lo que el adulto supone: Suele ser el dolor, quedarse solo o qué será de sus padres.
- Dejar la puerta abierta: Decirle que puede preguntar lo que quiera cuando quiera, y volver sobre el tema en los días siguientes.
Frases útiles
- Qué has pensado tú sobre eso.
- Es una pregunta muy buena y muy valiente.
- Eso no lo sé. Te prometo que si lo supiera te lo diría.
- Nadie tiene la culpa de esto. Ni tú, ni papá, ni mamá.
- Vamos a hacer todo lo posible para que no te duela nada.
- No te vas a quedar solo en ningún momento.
- Hay cosas que sí puedo prometerte: Que te vamos a cuidar y que no te vamos a mentir.
- Puedes preguntarme lo que quieras siempre que quieras, aunque sea difícil.
Frases que evitar
- Se quedó dormido para siempre.
- Se fue de viaje.
- Lo perdimos.
- Eso no va a pasar, no te preocupes.
- No pienses en esas cosas.
- Tienes que ser valiente y no llorar.
- Dios se lleva a los mejores.
- Si te portas bien y te tomas la medicina te vas a curar.
Si preguntan
- Me voy a morir
- Primero devolver: Qué piensas tú. Si el niño dice que cree que sí, no se le desmiente. Se confirma con calma y se acompaña: Sí, es posible. Tu cuerpo está muy cansado y los médicos ya no podemos curarlo. Y a continuación, lo que sí se puede prometer: Que no le va a doler y que no va a estar solo.
- Va a doler
- Esta es en realidad la pregunta más frecuente y la que más alivia responder bien. Se responde con seguridad porque es verdad: No. Tenemos medicinas muy buenas para que no te duela, y si algo te duele nos lo dices y lo quitamos. Nunca te vamos a dejar con dolor.
- Y mis papás qué van a hacer sin mí
- No minimizarlo. Se reconoce que van a estar muy tristes y se le libera de la responsabilidad: Van a estar muy tristes, porque te quieren muchísimo. Pero se van a cuidar el uno al otro y hay mucha gente que los va a acompañar. Tú no tienes que preocuparte de cuidarlos a ellos.
- Qué hay después
- Devolver primero a la familia y a sus creencias: Qué te han contado en casa. Se acompaña dentro del marco de valores de la familia, y si no hay uno claro, se responde con honestidad: Hay gente que cree cosas distintas. Nadie lo sabe seguro. Lo que sí sé es que la gente que te quiere se va a acordar de ti siempre.
Por edad
- Menos de 2 años
- No hay concepto de muerte, pero sí percepción de la separación y del estado emocional de los adultos. Lo que ayuda es presencia constante, contacto físico, voz conocida y control del dolor.
- De 2 a 6 años
- Pensamiento mágico: Puede creer que la enfermedad es un castigo o que él la provocó. Hay que desmentir la culpa de forma explícita. Prohibidos los eufemismos de sueño y de viaje. Explicar en términos corporales concretos.
- De 6 a 12 años
- Ya entiende que la muerte es irreversible y universal. Aparecen preguntas biológicas concretas que escandalizan a los adultos y son sanas: Hay que responderlas con información veraz. Preguntar qué es lo que más le preocupa.
- Adolescente
- El concepto es completo y se añade la dimensión existencial. Casi siempre ya conoce su pronóstico. Hay que ofrecerle tiempo a solas sin los padres y preguntarle explícitamente cuánto quiere saber y cuánto quiere decidir.
Errores frecuentes
- Adelantar información que el niño no ha pedido
- Usar eufemismos que producen miedo a dormirse o sensación de abandono
- Decidir lo que puede entender por su edad en el calendario en lugar de por lo que él dice
- Hablar con el niño sin haber acordado antes con los padres
- Prometer cosas que no se pueden cumplir, como que se va a curar
- Interpretar el silencio del niño como falta de interés: Muchas veces es protección hacia sus padres
Perla clínica
El niño enfermo entiende la muerte varios años antes de lo que le corresponde por edad, porque ha visto hospitalizaciones, procedimientos y otros niños que ya no vuelven. Por eso nunca se decide lo que puede entender por su edad, sino preguntándole primero.
desarrollo eufemismos verdad preguntas difíciles