Ficha de síntoma
Anorexia y caquexia
- Dominio
- Digestivo
- Nivel
- Intermedio
- Edades
- Cualquier edad
La pérdida de apetito y de peso es uno de los síntomas que más angustia produce en la familia, muy por encima de lo que molesta al niño. Buena parte del trabajo consiste en tratar el sufrimiento que genera en los padres, porque alimentar es cuidar y no poder hacerlo se vive como un fracaso.
Por qué ocurre
En la caquexia de la enfermedad avanzada hay un componente metabólico irreversible, mediado por citocinas inflamatorias, que produce catabolismo muscular y pérdida de peso aunque se aumente el aporte calórico. Es distinto de la desnutrición por ingesta insuficiente, que sí responde a comer más. Distinguir ambas evita intervenciones inútiles y dañinas.
Causas
- Síndrome de anorexia y caquexia de la enfermedad avanzada, de origen metabólico
- Causas reversibles de anorexia: Náusea, dolor, estreñimiento, candidiasis oral, mucositis
- Sequedad de boca y alteración del gusto por fármacos
- Saciedad precoz por estasis gástrica, hepatomegalia o ascitis
- Depresión y ansiedad
- Fármacos: Quimioterapia, opioides, antibióticos
- Disfagia, que hace que comer sea trabajoso o angustioso
Qué evaluar
- Distinguir si el problema es que no quiere comer o que no puede comer, porque el abordaje es opuesto
- Buscar y tratar todas las causas reversibles antes de aceptar que es caquexia
- Explorar la boca de forma sistemática buscando candidiasis y mucositis
- Valorar el impacto real en el niño, que suele ser mucho menor que el impacto en la familia
- Preguntar directamente a los padres qué significa para ellos que no coma
- Pesar solo si el dato va a cambiar la conducta: En fase avanzada, pesar cada semana solo añade angustia
Manejo no farmacológico
- Cambiar el objetivo de nutrir a disfrutar: Lo que le apetezca, cuando le apetezca, en la cantidad que quiera
- Platos pequeños en vajilla pequeña, porque un plato lleno desanima antes de empezar
- Comidas frías o a temperatura ambiente, que huelen menos y se toleran mejor
- Enriquecer en lugar de aumentar el volumen: Más calorías en menos cantidad
- Retirar la presión de la mesa y no convertir cada comida en una negociación
- Cuidado de la boca antes de comer, que mejora el gusto de forma inmediata
- Dar a la familia otras formas de cuidar que sustituyan a la comida: Hidratar los labios, dar masaje, poner música
Manejo farmacológico
- Dexametasona
- 0.1 a 0.2 mg/kg/día VO en dosis matutina. Estimulante del apetito. El efecto es real pero dura pocas semanas, así que se reserva para cuando aporte algo concreto.
- Metoclopramida
- 0.1 a 0.15 mg/kg VO cada 8 h antes de las comidas, no más de 5 días. Saciedad precoz por retraso del vaciamiento gástrico.
- Nistatina o fluconazol
- Según pauta habitual. Candidiasis oral, que es causa reversible muy frecuente y se pasa por alto.
- Suplementos nutricionales orales
- Según tolerancia. Cuando el niño quiere comer y no llega, no cuando ya no quiere comer.
Cuándo escalar
Si la pérdida de peso es rápida y hay causa reversible no filiada, revalorar. Si se plantea nutrición artificial, la decisión debe tomarse de forma deliberada con la familia y el equipo, valorando beneficio y carga, y no por inercia ni por presión.
Qué decir a la familia
No se está muriendo porque no come: Ha dejado de comer porque el cuerpo está entrando en otra fase. Forzarlo le produce vómitos y malestar y no le alarga la vida. Lo que sí le ayuda es que le cuidemos la boca y que coma lo que le apetezca, cuando le apetezca.
Qué evitar
- Insistir en que coma y convertir cada comida en un conflicto
- Pesar de forma rutinaria en la fase avanzada, lo que solo produce angustia semanal
- Colocar una sonda o iniciar nutrición parenteral por inercia, sin deliberación
- No buscar candidiasis oral, que es reversible y frecuentísima
- Culpabilizar a los padres o dejar que se culpabilicen ellos
- Presentar la nutrición artificial como la única forma de seguir cuidándolo
Perla clínica
Cuando la familia sufre por la comida, la intervención más eficaz no es un estimulante del apetito sino darles otra forma de cuidar. Hidratar los labios cada media hora es un gesto de amor tan real como dar de comer, y además el niño lo agradece de verdad.
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