Ficha de síntoma
Espasticidad, distonía y espasmos
- Dominio
- Neurológico
- Nivel
- Intermedio
- Edades
- Niño con enfermedad neurológica
El aumento del tono y los espasmos son una causa de dolor muy importante y muy poco reconocida en el niño con daño neurológico. Además dificultan el cuidado, deforman las articulaciones, impiden la sedestación y hacen que cada cambio de pañal sea doloroso.
Por qué ocurre
La lesión de la vía piramidal libera reflejos medulares y aumenta el tono dependiente de la velocidad, que es la espasticidad. La distonía nace de los ganglios basales y produce contracciones sostenidas y posturas anómalas. Ambas se agravan con cualquier estímulo nocivo, de modo que el dolor produce espasmo y el espasmo produce dolor.
Causas
- Parálisis cerebral y lesiones de la vía piramidal
- Enfermedades neurodegenerativas
- Lesión medular
- Desencadenantes que aumentan el tono: Dolor, estreñimiento, retención urinaria, infección urinaria, úlcera por presión, uña encarnada
- Postura inadecuada y ortesis mal ajustadas
- Frío, ruido y ansiedad
Qué evaluar
- Buscar siempre un desencadenante antes de subir el relajante: Un aumento brusco del tono suele tener causa
- Distinguir espasticidad de distonía, porque el tratamiento difiere
- Valorar el impacto funcional: Cuidado, higiene, sedestación, sueño, dolor
- Explorar caderas buscando subluxación, que es frecuente y muy dolorosa
- Revisar el sistema de sedestación y las ortesis
- Valorar el dolor con la r-FLACC individualizada
Manejo no farmacológico
- Corregir el desencadenante, que muchas veces resuelve el cuadro sin fármacos
- Posicionamiento correcto y sistema de sedestación bien adaptado
- Movilizaciones lentas y anunciadas, nunca bruscas ni por sorpresa
- Calor local sobre la musculatura contracturada
- Fisioterapia y estiramientos suaves
- Ambiente tranquilo, sin frío ni ruidos bruscos
Manejo farmacológico
- Baclofeno
- Según pauta de neurología, con titulación lenta. Espasticidad de base. No suspender de forma brusca por el riesgo de síndrome de retirada.
- Diazepam
- 0.1 a 0.3 mg/kg VO cada 8 a 12 h. Espasmo doloroso agudo y espasticidad nocturna.
- Gabapentina
- Inicio 5 mg/kg VO nocturno, subiendo a 10 a 20 mg/kg cada 8 h. Componente doloroso y de irritabilidad asociado. Muy útil en esta población.
- Trihexifenidilo
- Según pauta de neurología. Distonía predominante.
- Toxina botulínica
- Según protocolo de la unidad. Espasticidad focal que limita el cuidado o produce dolor localizado.
- Morfina
- Dosis habituales por peso. Dolor por espasmo que no cede con lo anterior.
Cuándo escalar
Ante un aumento brusco e inexplicable del tono, buscar causa aguda: Fractura, abdomen agudo, retención urinaria, infección. Si el niño lleva bomba de baclofeno intratecal, un aumento súbito del tono obliga a descartar fallo de la bomba como urgencia.
Qué decir a la familia
Cuando de pronto se pone más rígido, casi siempre es que algo le está molestando: Dolor, la vejiga llena, el estreñimiento o una postura incómoda. Antes de subirle la medicina vamos a buscar qué es, porque muchas veces con corregir eso se resuelve.
Qué evitar
- Subir el relajante sin buscar antes el desencadenante
- Suspender el baclofeno de forma brusca, que produce un síndrome de retirada grave
- Movilizar de forma brusca o sin avisar al niño
- No explorar caderas y no reconocer la subluxación como causa de dolor
- Sedar la conducta en lugar de tratar el dolor que la produce
- Ignorar la comodidad del sistema de sedestación
Perla clínica
El aumento brusco del tono en un niño con parálisis cerebral es un signo, no un diagnóstico. Funciona como el llanto en un lactante: Indica que algo pasa. Buscar la causa antes de subir la medicación resuelve muchos casos en minutos.
espasticidad distonía desencadenante baclofeno dolor