Ficha de síntoma
Estertores de los últimos días
- Dominio
- Respiratorio
- Nivel
- Básico
- Edades
- Cualquier edad
Es el ruido húmedo que produce el aire al pasar por las secreciones acumuladas en la vía aérea alta del niño que ya no puede tragar. Molesta enormemente a quien lo oye y no al niño, que está inconsciente, y esa es la clave de todo su manejo.
Por qué ocurre
En los últimos días se pierde el reflejo de deglución y el de tos, de modo que la saliva y las secreciones bronquiales se acumulan en la faringe y en la tráquea. El movimiento del aire sobre ese líquido produce el ruido. No hay obstrucción real ni hipoxia añadida.
Causas
- Pérdida del reflejo de deglución por disminución del nivel de conciencia
- Acumulación de secreciones salivales, que es el tipo más frecuente y el que mejor responde
- Secreciones bronquiales por infección o por edema pulmonar, que responden peor
- Aporte excesivo de líquidos por vía parenteral, que es una causa yatrógena evitable
Qué evaluar
- Comprobar el nivel de conciencia: Si el niño está inconsciente, no percibe el ruido
- Distinguir entre secreciones salivales altas, que responden bien a los antisecretores, y secreciones bronquiales bajas, que responden mal
- Buscar signos de distrés real, que casi siempre están ausentes: Si el niño está tranquilo, el problema es del acompañante
- Revisar el aporte de líquidos y reducirlo si es excesivo
- Valorar el impacto sobre la familia, que es el objetivo terapéutico real
Manejo no farmacológico
- Explicar a la familia qué está ocurriendo y que el niño no se está ahogando: Esta es la intervención principal, por delante de cualquier fármaco
- Colocar en decúbito lateral o semiprono, que favorece el drenaje por gravedad
- Elevar ligeramente la cabecera
- Reducir o suspender la sueroterapia
- Cuidado de la boca con gasas húmedas, que además alivia la sequedad
- No aspirar secreciones salvo que sean accesibles en la boca: La aspiración profunda es traumática, produce sangrado y estimula más secreción
Manejo farmacológico
- Butilhioscina
- 0.3 a 0.5 mg/kg SC cada 6 a 8 h, o en infusión continua, techo de 100 mg/día. Primera línea si se quiere evitar sedación añadida, porque no atraviesa la barrera hematoencefálica.
- Escopolamina
- 10 microgramos/kg SC cada 4 a 8 h, o parche de 1 mg cada 72 h. Cuando además interesa cierta sedación. Puede producir confusión si el niño está consciente.
- Glicopirronio
- 4 a 10 microgramos/kg SC cada 6 a 8 h, máximo 200 microgramos por dosis. Alternativa potente que tampoco seda ni confunde.
Cuándo escalar
Si hay signos de distrés respiratorio real, con taquipnea, tiraje y expresión de angustia, no se trata de estertores sino de disnea, y hay que tratarla como tal con un opioide. Si los estertores producen sufrimiento evidente en el niño, revalorar el diagnóstico.
Qué decir a la familia
Ese ruido lo hace el aire al pasar por la saliva que ya no puede tragar. Suena muy mal y a ustedes les angustia mucho, pero él no lo nota y no se está ahogando. Vamos a ponerle una medicina para que se produzca menos y a colocarlo de lado.
Qué evitar
- Aspirar secreciones de forma repetida, que es traumático, produce sangrado y aumenta la producción
- Empezar el antisecretor tarde, cuando las secreciones ya están acumuladas: Estos fármacos previenen pero no eliminan lo que ya hay
- Mantener la sueroterapia a volumen completo
- Tratar el ruido como si fuera una infección y empezar antibióticos que no alivian
- No explicar a la familia lo que ocurre, que es lo que de verdad les hace sufrir
Perla clínica
La regla de oro es administrar el antisecretor en cuanto se oye el primer estertor, no cuando ya es intenso, porque estos fármacos impiden que se produzcan nuevas secreciones pero no secan las que ya están. Y la segunda regla es que el tratamiento va dirigido a la familia tanto como al niño.
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