Tema de estudio
Leer para entender y no solo para pasar la vista
- Área
- Comprensión lectora
La comprensión lectora se puede entrenar, y lo que se entrena son operaciones concretas: Distinguir el tema de la idea principal, inferir lo que no está escrito y valorar los argumentos.
Tema e idea principal no son lo mismo
El tema es de qué habla el texto y se dice con un sintagma: La lectura, la contaminación del aire, la Revolución mexicana.
La idea principal es qué dice el texto sobre ese tema, y se dice con una oración completa: La lectura mejora el vocabulario, la contaminación del aire ha bajado en la última década.
Confundirlos es lo que hace que muchos resúmenes se queden en enumerar asuntos sin decir nada.
Para hallar la idea principal se tapan las oraciones una a una. La que hace que el resto pierda sentido es la principal. Los ejemplos, las cifras y las citas nunca lo son: son apoyo.
Inferir es leer lo que no está escrito
Muchas preguntas de examen no piden localizar un dato sino deducirlo. Si un texto dice que alguien cerró la puerta con más fuerza de la necesaria, no dice que estuviera enfadado, pero permite deducirlo.
La inferencia se apoya siempre en algo del texto. Si no hay ningún indicio, no es una inferencia sino una invención, y en un examen se cuenta como error.
El ejercicio útil es preguntarse, en cada afirmación, en qué parte del texto se apoya.
Valorar un argumento
Ante un texto que defiende algo, lo primero es localizar la tesis, que suele estar al principio o al final. Después se numeran las razones que la sostienen.
La prueba más útil es preguntarse si la razón sostendría la tesis aunque la dijera otra persona. Un argumento resiste el cambio de boca. Si al cambiar de boca pierde toda su fuerza, era una falacia.
Las falacias más frecuentes son atacar a quien opina en lugar de a lo que opina, generalizar a partir de dos casos, presentar solo dos salidas cuando hay más y apoyarse en que todo el mundo lo hace.
Un método que funciona
Primera lectura completa, sin subrayar nada, solo para saber de qué va.
Segunda lectura párrafo a párrafo, escribiendo al margen la idea de cada uno en tres o cuatro palabras.
Con esas notas al margen ya se tiene el esquema del texto, y con el esquema se responde cualquier pregunta sin volver a leerlo entero.
Subrayar en la primera lectura es lo que hace que acaben subrayadas páginas enteras, que es lo mismo que no subrayar nada.
Puntos clave
- El tema se dice con un sintagma y la idea principal con una oración completa.
- Toda inferencia tiene que apoyarse en algo escrito en el texto.
- Un argumento válido resiste el cambio de quien lo dice.
- Se subraya en la segunda lectura, nunca en la primera.