Ficha del catálogo
Quiste de la segunda hendidura branquial
- Sistema
- Cabeza y cuello
- Modalidad
- TC
- Región
- Espacio cervical lateral
- Dificultad
- Intermedio
Lesión quística congénita derivada de restos del aparato branquial, la más frecuente de este grupo, que se localiza de forma característica en el borde anterior del músculo esternocleidomastoideo, por fuera del espacio carotídeo y por detrás de la glándula submandibular. Suele manifestarse en la juventud como una masa cervical blanda que crece tras un proceso infeccioso de vías altas.
Técnica
Tomografía cervical con contraste intravenoso, complementada con ecografía en pacientes jóvenes y con resonancia cuando se necesita mayor definición de las relaciones anatómicas.
Qué observar
- Lesión de contenido líquido, homogénea, de pared fina y sin realce interno
- Localización característica: Por delante del esternocleidomastoideo, por fuera de los vasos y por detrás de la glándula submandibular
- Espolón o prolongación que se dirige hacia el espacio entre las arterias carótidas interna y externa, signo muy sugestivo
- Engrosamiento y realce de la pared cuando se ha infectado, con edema de la grasa vecina
- Ausencia de componente sólido o de nódulo mural, cuya presencia obliga a descartar malignidad
- Desplazamiento sin infiltración de las estructuras vecinas
Hallazgos
Lesión de contenido líquido homogéneo, pared fina y sin realce interno, situada por delante del músculo esternocleidomastoideo y por fuera del espacio carotídeo, con un pequeño espolón dirigido hacia la bifurcación carotídea, hallazgos característicos de quiste de la segunda hendidura branquial.
Perlas
En un adulto de más de cuarenta años, una lesión quística cervical lateral debe considerarse una adenopatía metastásica quística hasta demostrar lo contrario, sobre todo si hay antecedente de tabaquismo o factores de riesgo de carcinoma de orofaringe asociado al virus del papiloma humano. El espolón dirigido hacia la bifurcación carotídea es el signo más específico del origen branquial. Tras un episodio de infección la pared se engruesa y el aspecto pierde especificidad, por lo que conviene repetir la imagen una vez resuelto el cuadro.
Diagnóstico diferencial
- Adenopatía metastásica quística
- Presenta pared gruesa e irregular con nódulos murales, suele acompañarse de otras adenopatías y obliga a buscar un primario en amígdala o base de lengua.
- Malformación linfática
- Es multiloculada, se insinúa entre los planos y cruza los espacios cervicales sin respetar sus límites, y aparece con más frecuencia en la infancia.
- Quiste del conducto tirogloso
- Se sitúa en la línea media o paramediana alta, en íntima relación con el hueso hioides, y asciende con la protrusión de la lengua.
- Absceso cervical profundo
- Muestra pared gruesa con realce intenso, contenido heterogéneo y edema de la grasa, con fiebre y afectación del estado general.
- Laringocele o quiste sacular
- Se relaciona con el ventrículo laríngeo y con la membrana tirohioidea, puede contener aire y cambia de tamaño con las maniobras de esfuerzo.
Simuladores
- Una adenopatía metastásica quística puede ser indistinguible en el adulto, motivo por el que la edad cambia el enfoque diagnóstico.
- Un quiste infectado adquiere pared gruesa y realce que remedan un absceso o una lesión tumoral.
- El contenido proteináceo puede elevar la densidad y hacer que la lesión parezca sólida en la tomografía (la ausencia de realce lo aclara).
- Un bulbo carotídeo prominente o una vena yugular dilatada pueden simular una lesión redondeada en cortes aislados sin contraste.
Por modalidad
- TC
- Técnica habitual: Define la localización, el contenido, la pared y las relaciones con los vasos, y detecta signos de infección.
- US
- Primera opción en niños y jóvenes por su accesibilidad y ausencia de radiación, y sirve de guía para la punción.
- RM
- Aporta el mejor detalle de las relaciones anatómicas y del trayecto fistuloso, con señal alta en secuencias potenciadas en T2.
- RX
- Sin utilidad, salvo el estudio con contraste de un trayecto fistuloso cutáneo cuando existe.
Protocolo
Tomografía cervical desde la base del cráneo hasta el opérculo torácico con contraste intravenoso en fase de equilibrio, cortes finos y reconstrucciones multiplanares, valorando la relación con los vasos y con la glándula submandibular. En niños se prefiere la ecografía con transductor lineal de alta frecuencia. Ante un quiste cervical en un adulto conviene explorar con detenimiento la orofaringe y la base de la lengua y valorar la punción con estudio para el virus del papiloma humano antes de asumir un origen congénito.
Clasificación
Las anomalías branquiales se clasifican según el arco de origen, con localizaciones y trayectos característicos para el primero, el segundo, el tercero y el cuarto. Las del segundo arco se subdividen además según su relación con el esternocleidomastoideo, con el espacio carotídeo y con la pared faríngea, distinción con utilidad quirúrgica porque determina el abordaje y el riesgo de recidiva.
Errores frecuentes
- Asumir el origen congénito en un adulto sin descartar una adenopatía metastásica quística.
- No explorar la orofaringe y la base de la lengua en busca de un primario oculto.
- Confundir un quiste infectado con un absceso primario y limitarse al drenaje sin extirpar la lesión.
- No describir el trayecto ni el espolón hacia la bifurcación carotídea, dato útil para la cirugía.
- Omitir la búsqueda de un trayecto fistuloso hasta la piel o hasta la fosa amigdalina, cuya persistencia causa recidivas.
Imagen
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