Ficha del catálogo
Quiste de colédoco y dilataciones congénitas de la vía biliar
- Sistema
- Digestivo
- Modalidad
- RM
- Región
- Vía biliar
- Dificultad
- Intermedio
Son dilataciones congénitas de los conductos biliares que pueden afectar la porción extrahepática, la intrahepática o ambas. En muchos casos se asocian a una unión anómala entre el conducto biliar y el pancreático, que permite el reflujo de jugo pancreático hacia la vía biliar y explica la inflamación crónica de su pared. Se manifiestan en la infancia con ictericia, dolor y masa palpable, aunque no es raro el diagnóstico en la edad adulta, y su importancia radica en el riesgo aumentado de carcinoma biliar.
Técnica
La colangiografía por resonancia es la técnica de elección porque muestra todo el árbol biliar sin radiación y define el tipo de dilatación y la unión con el conducto pancreático. La ecografía es la exploración inicial en el niño y detecta la dilatación quística. La tomografía se reserva para las complicaciones o cuando se sospecha malignidad.
Qué observar
- Localización y forma de la dilatación, fusiforme, sacular o diverticular
- Afectación exclusiva de la vía extrahepática o presencia además de dilatación intrahepática
- Continuidad de la dilatación con el árbol biliar, que confirma su naturaleza
- Unión de los conductos biliar y pancreático, con un conducto común largo cuando existe anomalía
- Contenido intraluminal, con cálculos o barro, y engrosamiento irregular de la pared
- Nódulos murales o masa dentro del quiste, que sugieren transformación maligna
Hallazgos
La colangiografía por resonancia muestra la dilatación de la vía biliar en continuidad con el resto del árbol, lo que la separa de otras lesiones quísticas del abdomen superior. La forma más frecuente es la dilatación fusiforme o sacular del conducto extrahepático. Existen variantes en las que la dilatación es un divertículo lateral, otras en las que la porción terminal del conducto protruye dentro del duodeno y otras en las que la afectación combina segmentos intrahepáticos y extrahepáticos. La dilatación limitada a los conductos intrahepáticos, de aspecto sacular y con la clásica imagen del punto central correspondiente a la rama portal rodeada por el conducto dilatado, corresponde a una entidad propia de la vía biliar intrahepática. Los signos de alarma son el engrosamiento irregular de la pared, la aparición de nódulos y una masa realzante dentro del quiste.
Perlas
Lo más importante es demostrar la continuidad con la vía biliar, porque una lesión quística en el hilio que no comunica con los conductos tiene otro significado. La búsqueda de un conducto común largo en la unión biliopancreática apoya el diagnóstico y explica la inflamación crónica. Estas dilataciones se tratan con resección y no con derivación simple, precisamente por el riesgo de carcinoma sobre la pared enferma, dato que conviene reflejar en el informe.
Diagnóstico diferencial
- Dilatación biliar obstructiva adquirida
- Dilatación difusa con causa identificable distal, como cálculo o tumor, sin morfología quística localizada.
- Pseudoquiste pancreático adyacente al hilio
- Colección sin comunicación con la vía biliar, con antecedente de pancreatitis.
- Quiste hepático simple periférico al hilio
- Lesión redondeada sin continuidad con los conductos y sin dilatación biliar asociada.
- Vesícula biliar dilatada o duplicada
- Estructura con su propio conducto cístico, separada del trayecto del colédoco.
Simuladores
- Vesícula biliar muy distendida que se proyecta sobre el trayecto del colédoco
- Divertículo duodenal periampular lleno de líquido junto a la vía biliar
- Dilatación del conducto tras colecistectomía, que es fusiforme pero adquirida y sin anomalía de la unión
Por modalidad
- RM
- Es la técnica de elección, define el tipo de dilatación, su extensión y la unión biliopancreática
- US
- Es la exploración inicial en el niño y detecta la lesión quística y su relación con la vía biliar
Protocolo
Colangiografía por resonancia con secuencias muy potenciadas en T2 en cortes finos y en bloque grueso, en varios planos, con reconstrucciones que muestren la unión de los conductos biliar y pancreático. Se añaden secuencias potenciadas en T1 antes y después de contraste cuando se busca engrosamiento o nódulos murales. En el niño el estudio se realiza en ayuno y puede requerir sedación.
Clasificación
La clasificación de Todani distingue cinco tipos según la localización y la forma de la dilatación, desde la dilatación del conducto extrahepático, la más frecuente, hasta la afectación intrahepática aislada, pasando por las formas diverticular, intraduodenal y mixta.
Errores frecuentes
- No demostrar la continuidad de la lesión con la vía biliar y confundirla con otro quiste abdominal
- Omitir la valoración de la unión biliopancreática, que apoya el diagnóstico
- No buscar nódulos murales ni engrosamiento irregular, que son los signos de transformación maligna
Imagen
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