Ficha del catálogo
Carcinoma papilar de tiroides
- Sistema
- Endocrino
- Modalidad
- US
- Región
- Cuello, glándula tiroides y cadenas ganglionares
- Dificultad
- Intermedio
Es el tumor maligno más frecuente de la glándula tiroides y en general tiene buen pronóstico. Se caracteriza por su tendencia a la diseminación linfática hacia los compartimentos cervicales central y lateral, incluso cuando el tumor primario es pequeño. El papel de la imagen consiste en identificar el nódulo sospechoso, valorar su relación con la cápsula tiroidea y realizar un mapa ganglionar completo antes de la cirugía.
Técnica
El ultrasonido con transductor lineal de alta frecuencia es la técnica principal, tanto para caracterizar el nódulo como para explorar de forma sistemática todos los compartimentos cervicales. La punción con aguja fina guiada por ultrasonido confirma el diagnóstico y la tomografía o la resonancia se reservan para tumores voluminosos o con sospecha de extensión extratiroidea.
Qué observar
- Nódulo sólido marcadamente hipoecoico con márgenes irregulares o lobulados
- Microcalcificaciones como focos ecogénicos puntiformes sin sombra acústica
- Orientación más alta que ancha en el plano transversal
- Contacto o interrupción de la cápsula tiroidea con extensión a los tejidos vecinos
- Ganglios cervicales redondeados con pérdida del hilio graso y calcificaciones internas
- Ganglios con contenido quístico o marcadamente ecogénico, muy sugestivos de metástasis
Hallazgos
El tumor se presenta como un nódulo sólido de ecogenicidad marcadamente baja, con contornos mal definidos y microcalcificaciones puntiformes. La orientación vertical en el plano transversal y la vascularización predominantemente central refuerzan la sospecha. Los ganglios metastásicos pierden la forma ovalada y el hilio graso, adoptan morfología redondeada y con frecuencia muestran áreas quísticas, focos ecogénicos o vascularización periférica desordenada. En los tumores avanzados puede identificarse invasión de la musculatura, de la tráquea o del nervio laríngeo recurrente.
Perlas
Un ganglio cervical con contenido quístico o con focos ecogénicos internos en un adulto joven debe hacer pensar en metástasis de este tumor incluso si el nódulo tiroideo no es evidente. El mapa ganglionar preoperatorio, que incluye el compartimento central y los laterales, modifica la extensión de la cirugía y por eso debe hacerse siempre antes de la intervención.
Diagnóstico diferencial
- Nódulo hiperplásico benigno
- Es isoecoico o hiperecoico, de márgenes bien definidos, con halo periférico y macrocalcificaciones o zonas quísticas de contenido coloide.
- Carcinoma folicular
- Suele ser un nódulo isoecoico de contornos regulares y su diagnóstico depende de la invasión capsular y vascular, que no se ve en el ultrasonido.
- Carcinoma medular
- También es hipoecoico con calcificaciones, pero se acompaña de calcitonina elevada y puede formar parte de un síndrome familiar.
- Linfoma tiroideo
- Se presenta como una masa muy hipoecoica de crecimiento rápido, casi seudoquística, sobre una glándula con tiroiditis crónica.
Simuladores
- Cristales de coloide con artefacto en cola de cometa, que se confunden con microcalcificaciones aunque son un signo de benignidad.
- Micronódulos hipoecoicos de la tiroiditis crónica, que sobre un fondo heterogéneo aparentan lesiones sospechosas.
- Ganglios reactivos aumentados de tamaño pero de forma ovalada y con hilio conservado, que sugieren afectación metastásica.
Por modalidad
- US
- Caracteriza el nódulo, guía la punción y permite el mapa ganglionar cervical completo, que es la base de la planificación quirúrgica.
- TC
- Se emplea en tumores voluminosos o fijos para valorar la extensión a la vía aerodigestiva, el mediastino superior y los ganglios profundos no accesibles al ultrasonido.
Protocolo
Exploración con transductor lineal de frecuencia alta, cuello en extensión, recorriendo toda la glándula en planos transversal y longitudinal y midiendo los tres ejes de cada nódulo relevante. Se describen composición, ecogenicidad, forma, márgenes y focos ecogénicos, y se aplica un sistema de estratificación de riesgo para decidir la punción. La exploración ganglionar debe abarcar el compartimento central y los laterales desde la base del cráneo hasta el hueco supraclavicular, documentando tamaño, forma, hilio, ecoestructura y vascularización de los ganglios sospechosos. Cuando se planifica cirugía conviene marcar la localización de los ganglios patológicos.
Clasificación
Los nódulos se categorizan con sistemas de estratificación de riesgo ecográfico que puntúan composición, ecogenicidad, forma, márgenes y focos ecogénicos, y que combinan la categoría obtenida con el tamaño para indicar punción o seguimiento. La extensión de la enfermedad se describe por compartimentos cervicales, y la estadificación anatomopatológica considera el tamaño del tumor, la extensión extratiroidea, la afectación ganglionar y las metástasis a distancia, con particularidades relacionadas con la edad del paciente.
Errores frecuentes
- Explorar solo la glándula y omitir el mapa ganglionar cervical, con lo que se infravalora la extensión.
- Confundir los artefactos en cola de cometa del coloide con microcalcificaciones y sobrevalorar el riesgo.
- Descartar malignidad en un ganglio quístico por interpretarlo como una lesión congénita del cuello.
Imagen
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