Ficha del catálogo

Malformación de Chiari de tipo II

Sistema
Nervioso
Modalidad
RM
Región
Charnela craneocervical, fosa posterior y raquis
Dificultad
Avanzado

La malformación de Chiari de tipo II es una anomalía compleja del desarrollo que acompaña de forma prácticamente constante al mielomeningocele. Combina una fosa posterior pequeña con descenso del vermis, del bulbo y del cuarto ventrículo a través del agujero magno, junto a numerosos cambios supratentoriales. Se diagnostica en el periodo prenatal o al nacimiento, y sus manifestaciones dependen del defecto raquídeo, de la hidrocefalia y de la compresión del tronco.

Técnica

Resonancia magnética de encéfalo y de todo el raquis con cortes sagitales de línea media y series axiales, sin necesidad de contraste salvo sospecha de complicación infecciosa. La ecografía obstétrica y la ecografía transfontanelar aportan el diagnóstico inicial en muchos casos.

Qué observar

Hallazgos

El corte sagital muestra una fosa posterior de volumen reducido, con el vermis descendido por debajo del agujero magno, el cuarto ventrículo alargado y el bulbo acodado sobre la médula cervical. El tectum adopta una morfología puntiaguda por fusión de los colículos y la tienda del cerebelo está insertada bajo. En el compartimento supratentorial son frecuentes la hidrocefalia, la disgenesia del cuerpo calloso, la fenestración de la hoz con entrelazamiento de las circunvoluciones y las anomalías de la migración neuronal. El raquis muestra el defecto de cierre y con frecuencia una cavidad siringomiélica.

Perlas

El descenso amigdalino aislado corresponde al tipo I y no debe confundirse con esta entidad, que implica una malformación mucho más amplia con descenso del vermis y del tronco y con anomalías supratentoriales. En un niño operado de mielomeningocele con deterioro nuevo conviene revisar la disfunción de la derivación ventricular, la médula anclada y la siringomielia, que son las causas habituales.

Diagnóstico diferencial

Malformación de Chiari de tipo I
Solo descienden las amígdalas cerebelosas, el cuarto ventrículo está en posición normal y no hay defecto de cierre raquídeo.
Herniación amigdalina adquirida
Se debe a una lesión ocupante o a hipotensión intracraneal, con antecedentes y con signos añadidos que la explican.
Hipotensión intracraneal
Muestra descenso del tronco con realce paquimeníngeo difuso y colecciones subdurales, reversible tras el tratamiento.
Hipoplasia cerebelosa
El cerebelo es pequeño en una fosa posterior de tamaño normal, sin descenso ni acodamiento del tronco.

Simuladores

Por modalidad

RM
Es la técnica de elección porque valora simultáneamente el encéfalo, la charnela y todo el raquis, incluida la cavidad siringomiélica.
US
Permite la sospecha prenatal a partir de los signos indirectos de la fosa posterior y el seguimiento neonatal de la hidrocefalia.

Protocolo

Resonancia de encéfalo con sagital T1 y T2 de línea media y raquis completo en el mismo acto, prestando atención a la charnela, al cuarto ventrículo y al cono medular. En el seguimiento se vigilan el tamaño ventricular, la cavidad medular y la posición del cono, que es el dato clave para detectar el anclaje medular.

Clasificación

Las malformaciones de Chiari se ordenan en varios tipos según qué estructuras descienden por el agujero magno y según las anomalías asociadas. Lo relevante en la práctica es distinguir el descenso amigdalino aislado del cuadro completo asociado al defecto de cierre del tubo neural, porque el manejo es por completo distinto.

Errores frecuentes

Imagen

Chiari tipo II mielomeningocele agujero magno siringomielia hidrocefalia tubo neural

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