Ficha del catálogo
Quiste aracnoideo intracraneal
- Sistema
- Nervioso
- Modalidad
- RM
- Región
- Espacio extraaxial intracraneal
- Dificultad
- Básico
El quiste aracnoideo es una colección de líquido cefalorraquídeo contenida entre las hojas de la aracnoides, de origen congénito en la mayoría de los casos. Suele ser un hallazgo incidental sin repercusión clínica, aunque los de gran tamaño pueden producir efecto de masa, deformar el hueso vecino o complicarse con hemorragia tras un traumatismo. La localización más frecuente es la fosa craneal media, seguida de la región retrocerebelosa y de la cisura interhemisférica.
Técnica
Resonancia magnética cerebral con secuencias potenciadas en T1, T2, FLAIR y difusión. La secuencia de difusión es determinante porque separa el quiste aracnoideo del quiste epidermoide, que es su principal imitador. La tomografía muestra bien el remodelado del hueso adyacente.
Qué observar
- Señal idéntica a la del líquido cefalorraquídeo en todas las secuencias
- Supresión completa en FLAIR y ausencia de restricción en difusión
- Bordes lisos y desplazamiento del parénquima sin infiltrarlo
- Remodelado y adelgazamiento de la tabla interna en los quistes grandes
- Ausencia de realce de la pared tras el contraste
- Cambios de señal internos que indiquen hemorragia previa
Hallazgos
Se presenta como una colección extraaxial de bordes netos que sigue en todo momento la señal del líquido cefalorraquídeo, sin realce y sin edema en el parénquima vecino. Los vasos corticales quedan desplazados por fuera del quiste, a diferencia de lo que sucede en las lesiones que engloban estructuras. El cerebro adyacente aparece comprimido de forma suave, y en la fosa craneal media el lóbulo temporal puede estar hipoplásico o desplazado hacia atrás. En los quistes de larga evolución la tabla interna se adelgaza y se abomba hacia fuera, un signo de cronicidad que confirma la naturaleza benigna. La complicación más relevante es la hemorragia dentro del quiste o el hematoma subdural asociado tras un traumatismo, que se reconoce por el cambio de señal y por el aumento de tamaño.
Perlas
La difusión resuelve por sí sola casi todas las dudas, porque el quiste epidermoide restringe de forma llamativa y el aracnoideo no. El remodelado óseo indica que la lesión lleva años presente y apoya el diagnóstico frente a una colección subdural crónica, que no deforma el hueso. Un quiste asintomático y típico no requiere seguimiento indefinido, y conviene decirlo con claridad en el informe para evitar controles repetidos sin utilidad.
Diagnóstico diferencial
- Quiste epidermoide
- Restringe la difusión, tiene señal heterogénea en FLAIR y se insinúa entre las estructuras en vez de desplazarlas en bloque.
- Higroma o colección subdural crónica
- Se extiende sobre la convexidad siguiendo el contorno del hemisferio, puede tener membranas con realce y no remodela el hueso.
- Quiste porencefálico
- Es intraaxial, comunica con el ventrículo y tiene gliosis en su pared, visible en FLAIR.
- Megacisterna magna
- Es un espacio retrocerebeloso amplio sin efecto de masa, con vermis y cuarto ventrículo normales.
Simuladores
- Espacio subaracnoideo amplio del lactante, que es transitorio y fisiológico
- Cisura de Silvio prominente por atrofia focal, sin efecto de masa
- Artefacto de flujo del líquido en cisternas amplias, que sugiere una pared inexistente
Por modalidad
- RM
- Caracteriza el contenido, descarta el epidermoide con la difusión y valora el efecto sobre el parénquima.
- TC
- Documenta el remodelado óseo y sirve de control rápido cuando se sospecha complicación tras un traumatismo.
Protocolo
Estudio cerebral con difusión obligatoria y una secuencia de alta resolución en T2, que muestra las membranas y la relación con las cisternas. El contraste solo se añade ante sospecha de otra lesión o de complicación infecciosa. En caso de síntomas atribuibles al quiste se valora el estudio del flujo del líquido cefalorraquídeo antes de plantear tratamiento.
Clasificación
Los quistes de la fosa craneal media se agrupan de forma clásica en tres grados de tamaño creciente, desde el quiste pequeño y alargado que ocupa la porción anterior de la cisura de Silvio hasta el que ocupa casi toda la fosa y desplaza la línea media. La graduación se usa sobre todo para decidir el seguimiento y la indicación quirúrgica en los casos sintomáticos.
Errores frecuentes
- No pedir difusión y confundirlo con un quiste epidermoide
- Atribuir síntomas inespecíficos a un quiste pequeño e incidental
- Pasar por alto un hematoma subdural asociado tras un traumatismo en un paciente con quiste conocido
Imagen
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