Ficha del catálogo
Ventriculomegalia fetal
- Sistema
- Nervioso
- Modalidad
- US
- Región
- Encéfalo fetal
- Dificultad
- Intermedio
La ventriculomegalia fetal es el aumento del tamaño de los ventrículos laterales detectado en la ecografía obstétrica, y constituye uno de los hallazgos del sistema nervioso central más frecuentes en el segundo trimestre. No es un diagnóstico en sí mismo sino un signo, ya que puede ser aislada y de buen pronóstico o ser la manifestación de una malformación, de una infección congénita, de una hemorragia o de una obstrucción del flujo del líquido cefalorraquídeo. El pronóstico depende del grado, de la evolución y sobre todo de las alteraciones acompañantes.
Técnica
Ecografía obstétrica con corte transventricular del polo cefálico, midiendo el atrio del ventrículo lateral de forma perpendicular al eje del ventrículo, a la altura del glomus del plexo coroideo, con los calibradores situados en el borde interno de las paredes. La resonancia fetal complementa el estudio cuando la ecografía deja dudas o cuando se busca patología cortical.
Qué observar
- Medida del atrio ventricular en el corte transventricular estándar
- Simetría entre ambos ventrículos y afectación uni o bilateral
- Plexo coroideo que parece colgar y no rellena el atrio
- Presencia y grosor del cuerpo calloso y del cavum del septum pellucidum
- Anatomía de la fosa posterior, del vermis y de la cisterna magna
- Signos de infección congénita como calcificaciones o ecogenicidad periventricular
Hallazgos
El criterio de referencia es una medida del atrio de 10 mm o más, valor que se mantiene estable durante toda la segunda mitad de la gestación. Se distinguen de forma habitual una forma leve, otra moderada y una grave según la magnitud del aumento, y esa graduación se relaciona con el pronóstico. El plexo coroideo aparece separado de la pared ventricular y con aspecto colgante cuando el ventrículo está dilatado. La valoración no termina en la medida, ya que hay que revisar el cuerpo calloso, el cavum, la fosa posterior, la superficie cortical y buscar signos de hemorragia o de infección. La ventriculomegalia unilateral y leve tiene mejor pronóstico que la bilateral y progresiva.
Perlas
Lo determinante para el pronóstico no es tanto el milímetro exacto como si la ventriculomegalia es aislada y si progresa en los controles, de modo que el seguimiento seriado aporta más información que una única medición. La técnica de medida importa mucho, porque un plano oblicuo o unos calibradores mal colocados desplazan el valor lo suficiente para cambiar la categoría. En toda ventriculomegalia conviene completar el estudio buscando causa infecciosa y valorar la resonancia fetal, que detecta alteraciones corticales y hemorrágicas que la ecografía no muestra.
Diagnóstico diferencial
- Hidrocefalia obstructiva fetal
- La dilatación es marcada y progresiva, con nivel de obstrucción identificable y aumento del perímetro cefálico.
- Agenesia del cuerpo calloso
- Los ventrículos adoptan forma de lágrima con atrios dilatados, falta el cavum y los cuernos frontales quedan separados.
- Infección congénita
- Se acompaña de calcificaciones, de ecogenicidad periventricular y de alteración del crecimiento.
- Hemorragia de la matriz germinal fetal
- Muestra material ecogénico intraventricular que evoluciona en los controles hacia una imagen quística.
Simuladores
- Plano de medida oblicuo, que sobrestima el diámetro del atrio
- Calibradores colocados sobre la pared en vez de en su borde interno
- Sombra acústica del hueso parietal próximo, que impide medir el ventrículo cercano al transductor
Por modalidad
- US
- Es la técnica de cribado y de seguimiento, ya que permite medir, comparar y valorar la progresión con facilidad.
- RM
- Aporta la valoración del desarrollo cortical, del cuerpo calloso y de la hemorragia, y afina el pronóstico en los casos dudosos.
Protocolo
Corte transventricular estándar con medida del atrio distal al transductor, repetida y contrastada en dos ocasiones. Se completa el estudio con la valoración sistemática de la línea media, de la fosa posterior y del resto de la anatomía fetal, con serología materna cuando procede y con controles cada dos a cuatro semanas para documentar la evolución. La resonancia fetal se plantea a partir de la semana adecuada para valorar la corteza.
Clasificación
Se gradúa en leve, moderada y grave según la medida del atrio a partir del umbral de 10 mm, y se clasifica además en aislada o asociada según existan o no otras alteraciones. Esta segunda distinción es la que más pesa en el pronóstico, ya que las formas aisladas y leves suelen tener una evolución favorable, mientras que las asociadas dependen de la entidad acompañante.
Errores frecuentes
- Medir en un plano oblicuo y clasificar mal la gravedad
- Quedarse en la medida sin revisar el cuerpo calloso y la fosa posterior
- Dar un pronóstico definitivo con una sola exploración, sin documentar la evolución
Imagen
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