Ficha del catálogo
Linfoma renal
- Sistema
- Urinario
- Modalidad
- TC
- Región
- Riñones y retroperitoneo
- Dificultad
- Avanzado
Afectación renal por linfoma, casi siempre secundaria a enfermedad sistémica y con mucha menor frecuencia primaria del riñón. El riñón carece de tejido linfoide propio, de modo que la infiltración llega por vía hematógena o por extensión desde el retroperitoneo, lo que explica sus patrones de presentación tan variados.
Técnica
Tomografía de abdomen con contraste intravenoso en fase nefrográfica, que es la que mejor contrasta los nódulos hipocaptantes con el parénquima normal, dentro de un estudio de extensión completo.
Qué observar
- Nódulos múltiples bilaterales que captan menos que el parénquima y presentan realce homogéneo y escaso
- Masa única infiltrante que respeta la forma del riñón y no lo deforma de manera llamativa
- Infiltración difusa con aumento del tamaño renal y pérdida de la diferenciación corticomedular
- Extensión desde una masa retroperitoneal que engloba el hilio y rodea los vasos sin ocluirlos
- Ausencia de necrosis, de calcificaciones y de trombo venoso, poco propias de esta enfermedad
- Adenopatías retroperitoneales y esplenomegalia, que apoyan el origen sistémico
Hallazgos
Nódulos renales múltiples y bilaterales de realce homogéneo e inferior al del parénquima, sin necrosis ni calcificaciones, acompañados de adenopatías retroperitoneales, hallazgos compatibles con afectación renal por linfoma.
Perlas
El comportamiento vascular es lo que más ayuda. El linfoma tiende a ser hipovascular, homogéneo y respetuoso con las estructuras, mientras que el carcinoma de células renales suele ser hipervascular, heterogéneo, necrótico y con tendencia a invadir la vena renal. Otro rasgo muy útil es que una masa retroperitoneal linfomatosa envuelve la aorta y los vasos renales sin estrecharlos, algo que un tumor sólido rara vez hace.
Diagnóstico diferencial
- Carcinoma de células renales
- Suele ser solitario, hipervascular y heterogéneo con necrosis, deforma el contorno renal y puede invadir la vena renal.
- Metástasis renales
- También pueden ser múltiples y bilaterales, pero se asocian a un tumor primario conocido y suelen mostrar realce más heterogéneo, sin la gran masa retroperitoneal envolvente.
- Pielonefritis multifocal
- Presenta áreas cuneiformes hipocaptantes de base cortical con clínica infecciosa, engrosamiento fascial y cambios en la grasa perirrenal.
- Infartos renales
- Producen defectos cuneiformes de bordes netos sin realce, con frecuencia con un borde cortical preservado, y de instauración brusca.
Simuladores
- En fase corticomedular la médula normal puede parecer hipocaptante y simular nódulos, error que se evita valorando en fase nefrográfica.
- Un riñón difusamente infiltrado puede parecer solo aumentado de tamaño y pasar por normal si no se compara con el contralateral y con estudios previos.
- Los quistes renales agrupados pueden confundirse con nódulos hipodensos si no se miden sus valores de atenuación ni se valora el realce.
Por modalidad
- TC
- Es la técnica habitual porque valora a la vez los riñones, las adenopatías y el resto de la extensión, con reconstrucciones que muestran el englobamiento vascular.
- RM
- Aporta valoración sin radiación en el seguimiento y en pacientes con contraindicación al contraste yodado, con lesiones que suelen mostrar restricción de la difusión.
Protocolo
El estudio forma parte de la valoración de extensión del linfoma y se adquiere con contraste intravenoso en fase nefrográfica, que es la que mejor separa las lesiones hipocaptantes del parénquima realzado. Una serie sin contraste ayuda a comprobar que las lesiones no están calcificadas ni contienen material hemático. Conviene revisar los planos coronales para valorar el englobamiento de los vasos renales y del hilio, medir las adenopatías en el eje corto y documentar el estado del bazo. En el seguimiento se mantienen la misma técnica y las mismas fases, porque la comparación métrica es el objetivo principal.
Clasificación
No existe una clasificación específica por imagen. En la práctica se describen los patrones de presentación, que incluyen los nódulos múltiples bilaterales, que es el más frecuente, la masa solitaria, la infiltración difusa con nefromegalia, la invasión desde una masa retroperitoneal contigua y la afectación perirrenal en forma de manguito de tejido blando que rodea el riñón. La estadificación se realiza con los sistemas propios del linfoma, dentro de los cuales la afectación renal se considera enfermedad extraganglionar y debe consignarse de forma explícita en el informe.
Errores frecuentes
- Interpretar los nódulos como quistes por no medir la atenuación ni valorar el realce.
- Confundir la afectación difusa con nefromegalia inespecífica y no señalar la sospecha.
- Atribuir a tumor renal primario una masa hipovascular que engloba los vasos sin invadirlos.
Imagen
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