Tema de estudio
Artefactos: Reconocerlos para no confundirlos con enfermedad
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- Técnica
Los errores de imagen más frecuentes en cada modalidad, por qué se producen y cómo distinguirlos de un hallazgo real.
Qué es un artefacto y por qué importa
Un artefacto es cualquier estructura que aparece en la imagen y no se corresponde con la anatomía o la patología del paciente. Puede deberse al equipo, a la técnica, al propio paciente o a la física de la modalidad empleada. No es un fallo excepcional: Los artefactos están presentes en prácticamente todos los estudios, y saber convivir con ellos forma parte de la interpretación.
Su relevancia es doble. Por un lado pueden simular enfermedad y llevar a pruebas innecesarias, a tratamientos o a alarma injustificada. Por otro pueden ocultar patología real, y ese es el escenario más peligroso porque no deja rastro visible del error.
Hay una regla general que resuelve muchas dudas: Los hallazgos reales respetan la anatomía y se comportan de forma coherente al cambiar de proyección, de plano o de secuencia; los artefactos suelen cruzar límites anatómicos, cambiar o desaparecer al modificar la técnica y repetirse de forma idéntica en distintos pacientes.
Artefactos en radiografía simple
Los más frecuentes son los superpuestos: Pendientes, piercings, botones, cremalleras, electrodos, sondas, cabello recogido, pliegues cutáneos y sujeciones. Se reconocen porque sus bordes son demasiado nítidos y geométricos para ser anatómicos y porque no siguen ninguna estructura. Las trenzas y los pliegues mamarios pueden simular líneas pleurales o masas.
El movimiento produce borrosidad generalizada o duplicación de contornos. Los errores de posicionamiento y de técnica generan hallazgos falsos: La rotación crea asimetrías de densidad y aparente ensanchamiento mediastínico; la inspiración insuficiente amontona la trama basal, agranda el corazón y simula congestión o infiltrados.
La radiología digital tiene los suyos propios: Procesado excesivo que crea halos oscuros alrededor de estructuras densas, líneas por errores del detector o de la rejilla, y superposición de imágenes por doble exposición del receptor. También hay pseudolesiones anatómicas clásicas, como las líneas de crecimiento que se confunden con fracturas, los huesos accesorios, la sombra del músculo esternocleidomastoideo en los vértices o la unión condrocostal calcificada simulando un nódulo.
Artefactos en tomografía computarizada
El artefacto metálico es el más llamativo: Prótesis, material de osteosíntesis, clips y empastes generan bandas claras y oscuras que irradian del objeto y degradan por completo la región vecina. Los algoritmos de reducción ayudan, y a veces conviene revisar reconstrucciones con distintos filtros.
El endurecimiento del haz ocurre porque los fotones de menor energía se absorben antes, de modo que el haz se hace más penetrante al atravesar estructuras densas y aparecen bandas oscuras entre ellas. En la fosa posterior, entre los peñascos, esto produce las bandas que dificultan valorar el tronco encefálico.
El efecto de volumen parcial se produce cuando dentro de un mismo vóxel conviven tejidos de densidad muy distinta: El valor resultante es un promedio que no corresponde a ninguno de ellos y puede simular una lesión o difuminar un borde. Se corrige revisando cortes más finos y otros planos. El movimiento respiratorio o cardiaco produce contornos duplicados y bandas, y el ruido por técnica insuficiente en pacientes grandes genera un moteado que puede confundirse con patología parenquimatosa.
Artefactos en resonancia magnética
El movimiento se propaga a lo largo de la dirección de codificación de fase, generando réplicas fantasma que cruzan la imagen. Los movimientos pulsátiles de los grandes vasos producen ese mismo fenómeno de forma repetitiva, y por eso a veces se invierte deliberadamente la dirección de fase para desplazar el artefacto fuera de la zona de interés.
La susceptibilidad magnética aparece junto a metales y en las interfases con aire, produciendo zonas de vacío de señal y distorsión geométrica; es mucho más marcada en las secuencias de eco de gradiente, aunque esa misma sensibilidad se aprovecha para detectar sangre y calcio. El desplazamiento químico crea líneas claras y oscuras en los bordes entre grasa y agua, típicamente alrededor del riñón.
El plegamiento sucede cuando el campo de visión es menor que la región explorada y la anatomía de fuera se superpone en el lado contrario de la imagen. También son frecuentes los fallos de supresión grasa cuando el campo es heterogéneo, que dejan zonas brillantes asimétricas fáciles de confundir con patología, y el artefacto de truncamiento, que genera bandas paralelas junto a interfases de contraste muy marcado.
Artefactos en ultrasonido
La sombra acústica posterior aparece detrás de estructuras que reflejan o absorben casi todo el sonido, como cálculos, calcificaciones, hueso o gas. El refuerzo acústico posterior es el aumento de brillo detrás de estructuras que atenúan poco, típicamente quistes. Ambos son artefactos, pero resultan diagnósticamente muy útiles.
La reverberación se produce cuando el sonido rebota repetidamente entre dos interfases muy reflectantes y genera líneas equidistantes paralelas. Su variante en cola de cometa y el artefacto en anillo abajo aparecen tras pequeñas estructuras muy reflectantes como cristales de colesterol o burbujas de gas, y son característicos por ejemplo en la adenomiomatosis de la vesícula. Las líneas verticales que nacen de la pleura y se conocen como líneas B tienen ese mismo origen y traducen aumento de agua en el pulmón.
El artefacto en espejo duplica una estructura al otro lado de una interfase muy reflectante, como el diafragma, y puede hacer aparecer una falsa lesión hepática por encima de él. La anisotropía es la pérdida de brillo de tendones y músculos cuando el haz no incide perpendicular a sus fibras, y es una causa muy frecuente de falso diagnóstico de rotura tendinosa (se resuelve simplemente cambiando la inclinación de la sonda).
Cómo confirmar que algo es un artefacto
La primera maniobra es repetir o modificar la adquisición: Girar la sonda, cambiar la proyección, ajustar la ventana, revisar otro plano o recurrir a otra secuencia. Lo real persiste; el artefacto suele cambiar o desaparecer.
La segunda es la coherencia anatómica: Un hallazgo verdadero ocupa un territorio anatómico definido, tiene un efecto de masa proporcional a su tamaño y se acompaña de otros signos esperables. Un supuesto hallazgo que atraviesa la pared torácica, el aire y el hígado con la misma morfología no es una lesión.
La tercera es la correlación con el paciente: Preguntar por objetos metálicos, revisar si hubo movimiento, comprobar la colocación de electrodos y confirmar que la clínica encaja. Muchos artefactos se explican en un segundo simplemente mirando al paciente.
Puntos clave
- Un artefacto es cualquier estructura de la imagen que no corresponde al paciente (puede simular u ocultar enfermedad).
- Los hallazgos reales respetan la anatomía y se confirman en otro plano o proyección; los artefactos suelen cruzar límites anatómicos y cambiar con la técnica.
- En tomografía dominan el artefacto metálico, el endurecimiento del haz y el volumen parcial.
- En resonancia, el movimiento se propaga en la dirección de codificación de fase y la susceptibilidad distorsiona junto al metal.
- En ultrasonido, la anisotropía simula roturas tendinosas y el artefacto en espejo crea falsas lesiones sobre el diafragma.
- Sombra y refuerzo acústico son artefactos, pero se usan como signos diagnósticos.
- Ante la duda, modificar la adquisición y comprobar la coherencia anatómica y clínica.