Tema de estudio
Medios de contraste: Tipos, indicaciones y reacciones adversas
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Qué contrastes existen, para qué sirven, a quién hay que valorar antes de administrarlos y cómo reconocer y tratar una reacción.
Para qué sirve un contraste
Muchas estructuras del cuerpo tienen densidades o señales muy parecidas entre sí y resultan indistinguibles en la imagen. El medio de contraste modifica artificialmente esas propiedades en un compartimento concreto, de modo que se separe del resto. No aporta información anatómica nueva por sí mismo: La revela.
Los contrastes se clasifican por la modalidad en que se usan y por la vía de administración. En radiología convencional y tomografía se emplean compuestos yodados y de bario; en resonancia, compuestos de gadolinio; y en ultrasonido, microburbujas. Las vías incluyen la intravenosa, la oral, la rectal, la intraarticular y la administración directa en cavidades o conductos.
Contrastes yodados
El yodo tiene un número atómico alto y atenúa mucho los rayos X, por lo que las estructuras que lo contienen aparecen brillantes. Se emplea sobre todo por vía intravenosa en tomografía para estudiar vasos, valorar la vascularización de los órganos y caracterizar lesiones, y también en estudios de la vía urinaria, en angiografía y en exploraciones de conductos.
Los compuestos modernos son no iónicos y de baja osmolalidad, mucho mejor tolerados que los iónicos de alta osmolalidad, hoy reservados a usos muy concretos. La cantidad y la velocidad de inyección se ajustan al peso del paciente y al tipo de estudio, y en muchos casos se usa un inyector automático con sincronización según la llegada del contraste al vaso de interés.
Una precaución práctica muy frecuente es la extravasación: Si el contraste se sale de la vena hacia los tejidos blandos se produce dolor, tumefacción y, en casos importantes, riesgo de compromiso cutáneo o compartimental. Se previene comprobando una vía permeable y de buen calibre y vigilando el inicio de la inyección.
Bario y contrastes del tubo digestivo
El sulfato de bario en suspensión es el contraste clásico del tubo digestivo por vía oral o rectal. Ofrece una excelente adherencia a la mucosa y un detalle superior en los estudios de doble contraste, y no se absorbe.
Su gran contraindicación es la sospecha de perforación o de fuga hacia el peritoneo, el mediastino o la vía aérea, porque el bario fuera de la luz produce una reacción inflamatoria grave. En esas situaciones se emplea un contraste yodado hidrosoluble.
También hay que tener precaución con los contrastes yodados hidrosolubles de alta osmolalidad por vía oral en pacientes con riesgo de aspiración, ya que pueden provocar edema pulmonar. En tomografía abdominal se usa además contraste oral diluido o simplemente agua según el objetivo del estudio.
Gadolinio y contrastes en resonancia
Los quelatos de gadolinio acortan el T1 de los tejidos donde se distribuyen y los hacen brillar en las secuencias potenciadas en T1. Se usan para valorar vascularización, para detectar ruptura de la barrera hematoencefálica y para caracterizar lesiones en prácticamente todas las regiones.
Su tolerancia general es buena y las reacciones agudas son menos frecuentes que con los yodados. La preocupación principal ha sido la fibrosis sistémica nefrogénica en pacientes con insuficiencia renal grave, complicación asociada sobre todo a los agentes menos estables y hoy muy infrecuente gracias al uso de compuestos macrocíclicos y a la valoración previa de la función renal.
Se ha descrito además depósito de gadolinio en algunos tejidos tras administraciones repetidas, sin efectos clínicos demostrados hasta el momento, pero es un motivo más para no administrar contraste de forma rutinaria cuando el estudio sin contraste responde a la pregunta.
Valoración previa: A quién hay que mirar dos veces
Antes de administrar contraste conviene revisar los antecedentes de reacción previa a medios de contraste, que es el factor de riesgo más importante para una nueva reacción; el asma y la atopia significativa; la función renal, sobre todo en pacientes con enfermedad renal conocida, diabetes, deshidratación o edad avanzada; y el hipertiroidismo o la patología tiroidea que pueda descompensarse con la carga de yodo.
En pacientes con insuficiencia renal, el riesgo de deterioro tras contraste yodado se considera hoy menor de lo que se pensaba, pero sigue exigiendo valorar la indicación, asegurar una hidratación adecuada y evitar administraciones repetidas próximas en el tiempo. La conducta con determinados fármacos, como la metformina, se decide según los protocolos del centro y el grado de función renal.
Un dato importante: La alergia al marisco no es una contraindicación ni predice reacción al contraste yodado (se trata de una creencia extendida sin base real). Lo que importa es el antecedente de reacción a contraste y la historia alérgica general.
Reacciones adversas: Tipos y reconocimiento
Las reacciones se dividen en dos grandes grupos. Las de tipo alérgico o de hipersensibilidad no dependen de la dosis y se manifiestan como urticaria, prurito, angioedema, broncoespasmo, hipotensión o, en el extremo, anafilaxia. Las de tipo fisiológico dependen de la dosis y de las propiedades del compuesto, y producen calor, sabor metálico, náuseas, vómitos, sensación de rubor o alteraciones vasovagales.
Por su gravedad se clasifican en leves, que se resuelven solas y solo requieren observación; moderadas, que necesitan tratamiento pero no comprometen la vida de forma inmediata; y graves, con compromiso de la vía aérea, del estado circulatorio o del nivel de conciencia.
La mayoría de las reacciones agudas aparece en los primeros minutos tras la administración, de ahí que el paciente deba permanecer vigilado y con la vía canalizada durante ese periodo. Existen también reacciones tardías, habitualmente cutáneas, que aparecen horas o días después y suelen ser leves.
Qué hacer ante una reacción
Lo primero es detener la administración, valorar la vía aérea, la respiración y la circulación, y pedir ayuda. En reacciones leves, como una urticaria limitada, suele bastar la observación y eventualmente un antihistamínico. En el broncoespasmo se administra oxígeno y un broncodilatador inhalado.
En la anafilaxia el tratamiento de elección es la adrenalina intramuscular, junto con oxígeno, posición adecuada y expansión con líquidos, y activación del sistema de emergencia del centro. Es fundamental distinguir la anafilaxia de la reacción vasovagal, que cursa con bradicardia e hipotensión y responde a la elevación de las piernas y a la administración de líquidos, no a la adrenalina.
La prevención se basa en identificar a los pacientes de riesgo, usar contrastes de baja osmolalidad, disponer siempre del material y la medicación de emergencia en la sala, y registrar cualquier reacción en la historia clínica para que se tenga en cuenta en estudios futuros. En pacientes con antecedente de reacción previa se valora la premedicación y, sobre todo, el cambio a un compuesto diferente o a una técnica alternativa.
Puntos clave
- El contraste no añade anatomía: Separa estructuras que de otro modo serían indistinguibles.
- El yodo se usa en radiografía y tomografía, el gadolinio en resonancia, el bario en tubo digestivo y las microburbujas en ultrasonido.
- Ante sospecha de perforación digestiva se usa contraste yodado hidrosoluble, nunca bario.
- El antecedente de reacción previa a contraste es el principal factor de riesgo; la alergia al marisco no lo es.
- Las reacciones pueden ser de tipo alérgico, independientes de la dosis, o fisiológicas, dependientes de la dosis.
- La mayoría de las reacciones agudas ocurre en los primeros minutos: El paciente debe permanecer vigilado y con vía.
- En anafilaxia el tratamiento es la adrenalina intramuscular; la reacción vasovagal cursa con bradicardia y se trata de otro modo.