Tema de estudio
Seguridad en resonancia magnética: Contraindicaciones y riesgos
- Sistema
- General
- Modalidad
- RM
- Tipo
- Seguridad
Por qué la sala de resonancia es un entorno peligroso, cómo se organiza el control de acceso y qué hay que preguntar siempre antes de entrar.
Un peligro que no se ve
La resonancia magnética no utiliza radiación ionizante, lo que a veces genera la falsa impresión de que es una técnica sin riesgos. En realidad es la modalidad con el entorno físico más peligroso de todo el servicio de imagen, porque el campo magnético es intenso, permanente y completamente invisible.
El imán no se apaga entre pacientes. Está activo las veinticuatro horas del día, incluso con el equipo aparentemente apagado y sin corriente, porque es superconductor. Este es el concepto más importante de toda la seguridad en resonancia y el origen de la mayoría de los accidentes graves.
Los riesgos proceden de tres fuentes distintas: El campo magnético estático, los gradientes que se conmutan rápidamente y la energía de radiofrecuencia depositada en el paciente. Cada uno produce problemas de naturaleza diferente.
El efecto proyectil
Cualquier objeto ferromagnético que se acerque al imán es atraído con una fuerza que crece de forma muy rápida al disminuir la distancia. A partir de cierto punto la atracción es irresistible y el objeto sale despedido hacia el centro del túnel a gran velocidad. Tijeras, pinzas, bombonas de oxígeno, sillas de ruedas, camillas, aspiradoras y herramientas han provocado accidentes graves y muertes.
El riesgo no depende de que el objeto sea metálico sino de que sea ferromagnético: El aluminio o el titanio no son atraídos, mientras que muchos aceros sí. Como no siempre es posible saberlo a simple vista, la norma es que nada entra en la sala sin haber sido verificado.
La prevención se basa en el control físico del acceso, el uso de material específicamente compatible dentro de la sala, el cribado de todo el que entra, incluidos acompañantes, personal de limpieza, celadores, técnicos de mantenimiento y personal de emergencias, y la señalización clara. La mayoría de los accidentes ocurre con personas que no pertenecen habitualmente al área.
Las zonas de la instalación
El área de resonancia se organiza en zonas de acceso progresivamente restringido. La primera es de libre acceso público. La segunda es la zona de recepción y entrevista, donde se realiza el cuestionario de seguridad. La tercera es el área controlada, con la consola y el acceso restringido a personal autorizado. La cuarta es la propia sala del imán.
Solo pasa a las dos últimas quien ha sido cribado. Los pacientes se cambian de ropa y dejan objetos personales, joyas, relojes, tarjetas magnéticas, audífonos, prótesis dentales removibles y horquillas antes de entrar. Las tarjetas con banda magnética y los dispositivos electrónicos se dañan de forma irreversible con el campo.
El personal que trabaja en el área debe recibir formación específica y periódica, y debe existir un procedimiento escrito para las emergencias dentro de la sala.
Implantes y dispositivos
El cuestionario previo debe indagar de forma sistemática por marcapasos y desfibriladores implantables, neuroestimuladores y estimuladores de médula, implantes cocleares, bombas de infusión, clips vasculares intracraneales, válvulas cardiacas y de derivación, expansores mamarios y dispositivos con componentes metálicos, prótesis articulares y material de osteosíntesis, stents y filtros, y cuerpos extraños metálicos.
El caso más crítico es el fragmento metálico intraocular, propio de quienes han trabajado con metal sin protección ocular. Un fragmento en la órbita puede desplazarse y provocar una lesión ocular irreversible, por lo que ante la duda se realiza una radiografía de órbitas antes del estudio.
Los dispositivos cardiacos han dejado de ser una contraindicación absoluta universal: Existen modelos diseñados para ser compatibles bajo condiciones definidas, pero exigen conocer el modelo exacto, seguir un protocolo específico y coordinarse con cardiología. La clave conceptual es que casi ningún implante es simplemente seguro o inseguro: Lo es bajo unas condiciones concretas de campo y de secuencia, que hay que verificar en la documentación del fabricante antes del estudio.
Calentamiento, quemaduras y ruido
La energía de radiofrecuencia depositada en el paciente se transforma en calor. El equipo limita automáticamente ese depósito, pero determinadas situaciones aumentan el riesgo local de quemadura: Cables y electrodos formando bucles, materiales conductores en contacto directo con la piel, parches transdérmicos con lámina metálica, tatuajes con pigmentos metálicos y el contacto piel con piel que cierra un circuito.
Las medidas preventivas son colocar los cables rectos y sin lazos, interponer material aislante entre la piel y cualquier cable o pared del túnel, evitar el contacto entre extremidades y retirar los parches que corresponda según indicación.
La conmutación de los gradientes genera un ruido intenso que obliga a usar protección auditiva en todos los pacientes, incluidos los sedados y los neonatos. Los gradientes pueden además provocar estimulación nerviosa periférica, percibida como contracciones o sensaciones desagradables, que no es peligrosa pero debe explicarse al paciente.
Emergencias en la sala
Si un paciente sufre una parada cardiorrespiratoria dentro de la sala, la conducta correcta es sacarlo inmediatamente de la sala y reanimarlo fuera. El equipo de reanimación no puede entrar, y el tiempo que se pierde tratando de resolverlo dentro es tiempo perdido para el paciente.
El quench es la pérdida brusca de la superconducción, que hace que el helio líquido de refrigeración se evapore y se libere. El sistema está diseñado para conducir ese gas al exterior, pero si la ventilación falla el helio puede desplazar el oxígeno de la sala y provocar asfixia, además de un descenso brusco de la temperatura. El botón de quench solo se acciona en situaciones excepcionales, típicamente cuando una persona ha quedado atrapada contra el imán por un objeto ferromagnético.
Hay que distinguir claramente el botón de parada de emergencia eléctrica, que corta la alimentación pero no elimina el campo magnético, del botón de quench, que sí lo hace pero con consecuencias importantes para el equipo y ciertos riesgos para las personas.
Situaciones particulares
En el embarazo la resonancia se considera preferible a las técnicas con radiación cuando el ultrasonido no basta, pero se limita a indicaciones justificadas, especialmente en el primer trimestre, y se evita el contraste con gadolinio salvo que el beneficio sea claro, porque atraviesa la placenta.
En pacientes claustrofóbicos conviene explicar bien el procedimiento, permitir acompañamiento cuando sea posible, usar la secuencia más corta que responda a la pregunta y valorar sedación. En pacientes pediátricos suele ser necesaria la sedación o la anestesia, lo que añade la necesidad de monitorización con equipos compatibles.
En pacientes inconscientes, con barrera idiomática o sin historia disponible, el cribado es especialmente difícil y hay que extremar las comprobaciones, recurriendo a la familia, a la historia clínica y, si es preciso, a radiografías de cribado.
Puntos clave
- El imán está siempre encendido, aunque el equipo parezca apagado y no haya corriente.
- El efecto proyectil sobre objetos ferromagnéticos es la causa principal de accidentes graves (nada entra en la sala sin verificar).
- La instalación se organiza en zonas de acceso restringido y todo el que entra debe ser cribado, incluidos acompañantes y personal externo.
- El fragmento metálico intraocular es una contraindicación crítica (ante la duda se hace radiografía de órbitas).
- Los implantes no son simplemente seguros o inseguros: Lo son bajo condiciones concretas que deben verificarse.
- Los cables en bucle y el contacto piel con piel pueden causar quemaduras; la protección auditiva es obligatoria.
- Ante una parada cardiorrespiratoria hay que sacar al paciente de la sala antes de reanimar.